Luis Carrera-Maul

Textos

Sin temor a equivocarme, 10 años en las materializaciones de Luis Carrera-Maul

Autor: olgaMargarita dávila garcía | Fecha: 5 / 8 / 2010

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La obra de Luis es una apuesta por el arte de proceso, le interesa comunicar al espectador la marcha sucesiva intelecto-sensible por la él que transcurre al momento de crear, cuando se encuentra imprimiéndole a la materia un afecto. Su apuesta es que el visitante entre a su trabajo, a su estancia con él, a través de un material o una disciplina artística.

Cada vez que Luis se enfrenta a una serie o transcurrir, a un espacio-tiempo, se detiene y toma consistencia el caos que ha propiciado para dar paso a que se manifieste el orden natural del azar y su belleza convocado con sumo cuidado, poniendo atención a cada uno de los elementos con los que va a provocar y a activar una situación estética.

Como punto de partida tomemos los ejes que conducen su investigación: la pintura. el azar y las ideas, desde Duchamp hasta SolLeWitt, con improntas de Yoko Ono, Ellsworth Kelly, Gabriel Orozco, Daniel Guzman. entre otros. Su obra no se detiene/define en un momento determinado por alguna tendencia, escuela o mercado. Desde una postura crítica y libre, encuentra un cauce de experimentación-no fijación, en la medida que busca la serendipia y los accidentes controlados.

Conocí a Luis en el año 2000 en la ciudad de México. Nuestra mutua amiga, Martha León, nos presentó, so pretexto de colaboración para la exposición Abstracto: en presencia del aquí y el todo, una colectiva de artistas que promovían su trabajo a través del portal arrte.com

Luis llevaba algunos años estudiando una maestría en España y estaba en la ciudad en una breve estancia para saludar a su familia. Cuando fui a visitarlo para conocer su trabajo reciente e incluirlo en la muestra en cuestión, me enseñó algunas imágenes de lo que estaba produciendo en Europa, piezas en diferentes soportes, diversas series "temáticas" vinculadas al cambio y la transformación y de variados intereses filosóficos; me explicó que no podía contar con esas obras para la exposición, pues no las tenía a mano. Dada la situación, en la que apremiaba el tiempo, le pregunté sobre su trabajo anterior. Meditativo me condujo al sótano de la casa, en el que se encontraban los trebejos familiares en desuso, ahí había algunos empolvados bastidores, así como lienzos rotos. El panorama era desalentador. Cuando dio vuelta a los objetos, peor aún, algunas tempranas "pinturas abstractas"; sarcásticamente comente algo como "menos mal, por lo menos aún tienen color". Nos miramos y ambos vimos la conexión de nuestra intención. Luis empezó a sacar unas y yo a darle la vuelta a otras. En un rato teníamos unos palos con tela frente a nosotros, todo un universo, temática central de la exposición.

Nos sonreímos al despedirnos y acordamos que el día siguiente nos encontraríamos en la galería para montar una instalación con todas esas "cosas". Y así lo hicimos, durante tres días nos encerramos a meditar, charlar, observar, mover los objetos, colgarlos, disponerlos en el piso, transformarlos, bien puedo resumir ahora: a reflexionar sobre la condición de la pintura. Una instalación muy poco común en el entorno del arte contemporáneo de la Ciudad de México, una suerte de arte povera conceptual, muy lejano a las propuestas de los nombres en boga, en aquel verano del año 2000, como el de Francis Alys, Franco Aceves Humana, entre otros. A la instalación la acompañaba un texto-manifiesto, mismo que se incluye en este impreso.

Las 16 obras en instalación, vídeo, objeto y proceso, que discursan sobre la saturación de la información, sobre la prolífica ausencia de contenidos en el circuito del arte actual, la apropiación, el acto físico de pintar y su condición al hacerlo, la materia en la pintura y su construcción, así como de la relación de la pintura en el museo y en el espacio público, que conforman la colección Pintura Horizontal son una miscelánea de pensamientos, de referencias y de enunciados de lo que en el 2010, Luis piensa-hace.

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Luis empezó en las visualidades en la década de los años ochenta atendiendo a las clases en San Carlos. Como es de ese tiempo y escuela, se inició con la pintura y de expresión abstracta; así como, en su condición de zacatecano, lo pertinente en su tradición inmediata, le venía por esa misma rama. Después de terminar sus estudios como ingeniero, decide realizar una maestría, se quiere especializar en pintura, es así que se inscribe en la Escuela Massana en Barcelona, en los estudios de Artes Aplicadas a Muro, es decir, pintura en todas sus posibilidades, tanto técnicas como conceptuales.
Es bajo la tutoría de Iganacio Balli que reconoce las posibilidades físicas y conceptuales de la disciplina.

Es desde el año 2000 que podemos detectar con precisión los albores de sus intereses y las constantes en proceso, enunciadas cabalmente en Pintura Horizontal. Como en la pieza Loop -homenaje a Yoko Ono- que se ancla en las instructions paintings de la artista y en la tradición-disciplina para la formación de un monje oriental, en la que se envuelve con un papel de arroz una piedra, luego se entinta para finalmente desenvolver, sin romper el papel y obtener su impronta. Este principio es el que siguió para la realización de Sin Título -serie impresiones de piedra- pieza realizada hace diez años. En ambas piezas el sentido de ser obedecen al mismo principio: envolver y marcar una piedra y con ello hacer pintura, más el enunciado es totalmente diferente, en la primera la pieza se desvincula de la mano como principio de factura, para ponderar la contemplación y el hallazgo de la idea como eje de la belleza, mientras que en la segunda esta es develada por la atención en la mano y su conexión entre la razón-espíritu-calma-acción. En un rumbo lineal hasta podríamos leer en estas piezas una contradicción entre ellas, más si apelamos al pensamiento aleatorio notaremos el interés en el artefacto fuera del pincel y el ciclo, como dispositivos de lo pictórico; en la primera es el gotero médico y la segunda el paso del tiempo.

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Sus continuos aprendizajes y encuentros con maestros, realidades e ideas sobre y en el arte contemporáneo, durante su estancia en Europa, fueron llevando a Luis a develar materializaciones diferentes, en objetos, videos, fotografías y ensambles. Pieza a pieza fue desarrollando un cuerpo de obra, que dado el espacio de silencio especulativo ocurrido en la residencia en Oaxaca en 2009, nos permitieron engarzar continuidades y maximizar flujos de intereses en obras que se han expresado en una totalidad puntual en Pintura Horizontal.

En la pieza Naranja (2000), obra temprana y germen de la Serie de Compactos, se esboza el principio de reducción y aglutinamiento. En un pequeño "libro" (por la sucesión de hojas y el formato) que transforma la fruta en una idea visual, en el que se aplana su volumen y se maximiza su plasticidad. Cada hoja del objeto es un acercamiento macro a la carnosidad de la fruta, una provocación abstracta de color, líneas y formas curvas.
Con estos valores como principio de experimentación es que en la obra Novela (2002) toma un libro y lo deshoja, luego arruga cada hoja y la descompone de su sentido primordial, ser leída, para aglutinarla y aplastarla en su volumen primero cuadrangular de libro. El resultado es un "ladrillo" muy atractivo visualmente, en el que cada hoja se convirtió en una suerte de píxel que construye un objeto de cualidades gráficas-pictóricas. Así mismo es de resaltar su ligereza al peso.
Luis sigue desarrollando las ideas provocadas por esta pieza en Guía Urbana y Páginas Amarillas, ambas del año 2002. Cada una arrojan vertientes conceptuales diferentes, la primera en cuanto a la idea de mapa/ciudad-plano/volumen y la segunda al proceso y sentido de artículos de consumo; más en ambas va creciendo el valor pictórico como objeto tridimensional. Es así que en Pintura (2002) la transgresión a la idea académica de pintura se da de una manera cabal, es un cilindro hecho con pinturas del artista compactadas. Materia y forma son una unidad, un gramema.
Con este camino trabajado en las piezas Sin título -de la serie comprimidos-
(Art Forum), Sin título -de la serie comprimidos- (carteles de promoción de lucha libre) y Sin título -de la serie comprimidos- (carteles de bailes populares), la resemantización pictórica que obtiene es muy atractiva y exponencial. El carácter plástico bidimensional de la pintura es transformado por la calidad material tridimensional, logrando que el propósito único y propio, natural de la pintura, el color, sea generado por su materialidad, más allá del dominio impuesto por la representación. Además de esto, en el comprimido hecho con hojas de la revista Art Forum el acento reflexivo sobre la condición de la pintura en el arte contemporáneo, es acertado para nombrar sin retóricas propias de las tautologías tan usadas en el circuito actual.

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Ya en 1944 Georges Bataille disertaba sobre la brutalidad del azar, en su escrito Le Coupable ( Paris, Edición Gallimard, 1944) pronuncia las facultades de tal condición, su carácter como energía que deja desnuda a la humanidad ante las probabilidades en que la razón la coloca; por ello lo instala como el ultimo reducto de lo definitivo, asunto altamente inquietante, pues le proporciona su naturaleza de divino, claramente, obsceno y desagradable. Arrojando al humano, turbiamente a su "buena o mala" suerte. Más imposible, ya que Dios es un ordenador de la realidad, incuestionable, en que todo parece previamente arreglado, la posibilidad ante la necesidad de ser, reduce el devenir humano a la posibilidad fuera del pensamiento sistemático. Desde el curso de las cosas el mundo pende del azar, y nos puede causar depresión, porque adjudica mayor poder al Rey, mas la omnipotencia de la rezón limita el poder de la suerte. Pareciera que esta limitación bastara porque todo el mundo obedece a leyes y como somos racionales, nos sentimos cómodos con ello, pero el verdadero curso de las cosas se nos escapa a las extremos, ya que es ahí en donde hay libertad. En los extremos el pensamiento deja de ser y existe el azar.