Luis Carrera-Maul

Textos

El Estado De Las Cosas

Autor: Olga Margarita Dávila | Fecha: 8 / 2 / 2018

Los materiales seleccionados por el artista para esta instalación son componentes significativos de su historia familiar. Son vestigios de una importante empresa fundada en su abuelo Daniel Carrera Hinojosa, en el estado de Zacatecas, dedicada a la agroindustria, vitivinícola y empacadora, que en la década de los años 70`s del siglo XX, tuvo su auge económico.
Con el sexenio del Presidente López Portillo, cuya economía fue ficticiamente boyante y la firma del Tratado de Libre Comercio entre México, USA y Canadá, muchas empresas fueron afectadas irremediablemente; este fue el caso de Daniel Carrera e Hijos; que a mediados de la década de los años noventa entro en crisis para luego pasar a su cierre.
En el Estado de las Cosas se distinguen restos de árboles frutales, como guayabos, duraznos, manzanos, membrillos y olivos que eran procesados y enlatados como conservas. Así como las parras de los viñedos que brindaban además de uvas para la producción de vino, interminables recorridos de juego y exploración, que constituyen la memoria de la infancia del artista. También podemos apreciar tablas de duela, que son restos de una de las mesas de boliche que existían dentro de la casa familiar, construidas por su abuelo como regalo para una de sus hijas y que representó de igual forma el espacio lúdico para la tercera generación Carrera, la cual nunca logro integrarse al proceso empresarial familiar.
Esta instalación presenta metonímicamente un espacio para la contemplación estética, así como para la reflexión del estado actual de la agroindustria en México. Los cartones, utilizados en su momento para el empaque y estibamiento del producto terminado, hoy en su podredumbre, son alegóricamente la paleta de color del artista. Los tonos y sus formas son la condición de transformación dada por el paso de más de 30 años, durante su almacenamiento en un tráiler. Las puertas del vehículo que mantienen el amarillo vibrante del sistema de aislamiento térmico, desatinado para la conservación del producto durante su transporte, son paradójicamente también el contenedor simbólico de la pieza hoy.
La obra no sólo presenta una vertiente de una historia familiar, también muestra mucha de la historia de nuestra sociedad y de nuestro tiempo. Al igual que revela y se ancla en el ciclo natural de la materia; a partir de la secuencia árbol-madera-cartón devela el Detrito como concepto/conciencia, en el que el proceso del deshecho da pie a otro momento, pasando a ser reutilizado y aprovechado para otros procesos más. Así la pieza manifiesta su intención profunda: hacer evidente la unidad que es Humanidad igual a Naturaleza.